Subaru creó hace 15 años el concepto del
todocamino Station Wagon c o n el Outback,
un coche con tracción 4x4 y posibilidades
camperas en un vehículo con
carrocería de tipo familiar. Ahora, llega
una nueva generación del modelo, con
nuevos motores y cajas de cambio y con un enfoque
más racional. La marca japonesa lanzó con el Outback
una nueva forma de entender el automóvil, con
posibilidades de uso fuera del asfalto, lo que le hacía
ideal para circular por zonas complicadas, un coche
perfecto para los usuarios más aventureros. Además,
por su amplia carrocería, ofrecía unas posibilidades
de utilización muy buenas para muchas actividades.
Con ello, había creado el concepto del todocamino útil.
El nuevo Outback que ahora llega a los concesionarios
no es ni más ni menos que una evolución de
aquel concepto de coche versátil. El nuevo es más
eficiente, más amplio y menos contaminante, pero
bajo el mismo prisma de vehículo muy útil. Su habitabilidad
ha mejorado con respecto al anterior modelo.
El coche es más largo (4,5 cm) y más ancho (5
cm), además de más alto (6 cm), a lo que se añade
también que su distancia entre ejes es mayor, lo que
permite un habitáculo aún más generoso que proporciona
una mayor sensación de amplitud a sus ocupantes.
Importante el mejorado comportamiento en
su conducción gracias a que la distancia entre ejes
es mayor respecto al anterior modelo (7,5 cm).
Motorboxer
El nuevo Outback dispone de tres motores en su gama,
por supuesto todos ellos de cilindros opuestos,
lo que se denomina bóxer. La versión de acceso es el
propulsor de gasolina de 2,5 litros con 167 caballos
de potencia. En este caso la novedad más importante
es que ahora emplea un cambio de seis marchas,
en lugar del de cinco que montaba la anterior versión
del Outback. Por encima y como tope de gama
se encuentra la versión equipada con un propulsor
de gasolina de seis cilindros opuestos con 3.6 litros
y 260 caballos. En el caso del motor de seis cilindros,
el cambio más importante es el aumento de su cilindrada,
que ha pasado de los 3.0 litros a los 3.6 con
el consiguiente aumento de la potencia desde los 245
CV del antecesor.
Pero junto a estos dos motores de gasolina ofrece
también un interesante motor diésel, que sin duda
es el que copa la mayor parte de las ventas de este
modelo y que supone un considerable ahorro de combustible
en un coche de estas dimensiones y características.
En este caso, para el segmento de los diésel,
Subaru ha apostado por adaptar el motor ya
empleado en el Forester y que también se ofrecía en
el anterior Outback, aunque ahora la gran novedad
es la incorporación de una nueva caja de cambios de
seis marchas. Esto le hace mucho más agradable de
conducir y permite una reducción de consumos con
una sexta marcha algo larga, pero muy útil para
rodar por carreteras de primer orden o autopistas,
con el firme en buen estado.
Todas las versiones llevan tracción a las cuatro ruedas,
ESP,TCS, control de velocidad o faros de xenón
y más de 6 airbags, de serie. Entre su equipamiento
también se incluye climatizador bizona, ordenador
de viaje, sensor de lluvia, freno de mano eléctrico,
radio CD con MP3 y llantas de aleación de 17”.
Los cambios más destacables, por ello, llegan con
las nuevas cajas de cambios. Junto a los nuevos de
seis marchas para el diésel y el 2.5, también es nuevo
el Lineartronic, un cambio de tipo CVT